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 QUITA LA PIEDRA DE LA CUEVA
SABADO, 2 DE OCTUBRE DE 2010
 
Quiero invitarlo en el día de hoy a que me acompañe a la palabra de Dios en Juan 11:38-44. Me atrevería decir que este es uno de los pasajes más reconocidos tanto por los cristianos como por los no cristianos. El pasaje se refiere al milagro de la resurrección de Lázaro.  Hay detalles maravillosos y lecciones valiosas sobre la oración, la fe, los obstáculos que enfrentamos para obtener una victoria espiritual.

 

 

Contextualicemos un poco dónde y quiénes son las personas involucradas en este pasaje. El lugar donde se desarrollan los acontecimientos es la ciudad de Betania.  Esta era la ciudad donde vivían María, Marta y Lázaro, amigos personales de Jesús. Betania está situada a tres kilómetros de Jerusalén en la ladera oriental del monte de los olivos, en lo que hoy se consideraría como una zona residencial.  La biblia nos muestra que Jesús con regularidad visitaba esta casa, que una de sus dueñas (María) derramó un perfume de nardo puro que se nos describe como un objeto bastante valioso (se estima que el costo del perfume estaba alrededor del salario de un trabajador por un año).  Podríamos decir que era una familia influyente en el lugar donde vivían pues la palabra nos dice que había mucha gente en la casa cuando Lázaro murió.
Pasando a un poco más de detalle,  podemos ver que específicamente los acontecimientos se desarrollaban en una cueva donde estaba el cuerpo de Lázaro  que estaba cubierta por una piedra (Juan 11:38, “Conmovido una vez más, Jesús se acercó al sepulcro. Era una cueva cuya entrada estaba tapada con una piedra”) Hace unas semanas veíamos que la cueva significa un lugar de muerte, que nuestro enemigo Satanás sutilmente nos quiere llevar a la cueva para que quedemos en la misma condición de Lázaro. Veíamos que nuestros temores, problemas financieros, amargura, falta de perdón de a poco nos llevan a la cueva hasta que quedemos secos y muertos espiritualmente. Satanás fuera de llevarnos a la cueva pone sobre ella una piedra para que no podamos salir.
Veamos el versículo 39, “Quiten la piedra —ordenó Jesús”, es espectacular ver que Jesús ordenó que se quitara la piedra, pues Él sabía que aunque Lázaro estaba muerto, Él tenía poder para resucitarlo. No sé si usted me está entendiendo, pero lo que le quiero decir es que si usted está en la cueva y no entra luz y ya empieza a oler a feo ese lugar, Jesús ordenó ya que esa piedra sea quitada para que usted salga y viva la vida que Él quiere para usted. Imagine la cara de la gente que estaba en ese lugar, inclusive la misma hermana le dijo a Jesús  “para que vas a quitar la piedra, si ya debe oler a mal. Tal vez mucha gente se le va acercar a decirle que no hay esperanza, que no hay nada que hacer, que usted nunca será próspero, valiente, perdonador, pero yo le quiero decir hoy que Jesús ordenó quitar la piedra. Este es el punto de partida para una verdadera victoria en el mundo espiritual. Recuerda que vimos hace poco también que debíamos pedirle al Señor una visión espiritual en vez de natural, porque la espiritual me permite ver todas las dimensiones? Jesús tiene la visión espiritual y Él sabe que aunque estemos en la cueva, Él tiene poder para sacarnos.
Me detengo un momento en el versículo 39, parte b “Marta, la hermana del difunto, objetó: Señor, ya debe oler mal, pues lleva cuatro días allí”. Este pasaje es el comienzo del por qué no obtengo que la piedra del problema financiero sea quitada, del problema emocional, de la amargura, del rencor, del temor. Cristo ya había ordenado quitar la piedra, pero aparece en nosotros una Marta, es decir en este pasaje un espíritu objetador de la palabra de Dios. Dios dice si, y nosotros decimos no, Marta le dijo Señor eso ya huele a feo, no hay nada que hacer. Lo segundo que debo hacer entonces para remover la piedra de la cueva es quitar obstáculos de mi vida que no me dejan creer.
La vida está llena de obstáculos durante nuestro peregrinaje, la biblia nos aclara que el enemigo anda siempre como león rugiente presto a devorar a alguien.  En este caso el pone obstáculos en nuestra vida para que no tengamos progreso espiritual, para que no demos fruto, para que no seamos testimonio de vida para otras personas, él siempre va a tratar de amarrarnos, de que estemos siempre viviendo un cristianismo tibio, sin pasión.
 ¿Cuáles son las razones que no me dejan crecer para así salir de la cueva?
  1. 1.       Uno de los mayores obstáculos para no ver lo que Dios puede hacer y crecer son las atracciones del mundo (Génesis 19:26, “Pero la esposa de Lot miró hacia atrás, y se quedó convertida en estatua de sal”)
  2. 2.        Otro punto que puede cerrarnos la salida de la cueva, es el desanimo, pensamos que el camino cristiano es duro, que la tarea es difícil (Nehemías 4:10, “Por su parte, la gente de Judá decía: «Los cargadores desfallecen, pues son muchos los escombros; ¡no vamos a poder reconstruir esta muralla!»), que los malos son los que prosperan, que la respuesta en alcanzar lo deseado no llega (Proverbios 13:12, “La esperanza frustrada aflige al corazón;  el deseo cumplido es un árbol de vida”)
  3. 3.       La incredulidad, ésta impidió la obra de Cristo en Nazaret (Mateo 13:58, “Y por la incredulidad de ellos, no hizo allí muchos milagros”)
  4. 4.       El corazón en las cosas materiales. Estas estorbaron al joven rico (Mateo 19:22, “Cuando el joven oyó esto, se fue triste porque tenía muchas riquezas”)
  5. 5.       Lazos familiares impiden que el hombre siga a Cristo (Lucas 9:59, “A otro le dijo: Sígueme. Señor —le contestó—, primero déjame ir a enterrar a mi padre”)

El tercer paso para quitar la piedra es mirar hacia el que tiene el poder, es decir hacia Dios.  Jesús miró hacia el cielo pues sabía que Él que tenía poder era Dios Padre (Salmo 34:5, “Radiantes están los que a él acuden; jamás su rostro se cubre de vergüenza”)

El cuarto paso para mover la piedra de la entrada de la cueva es orar, Juan 11:41, “Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: —Padre, te doy gracias porque me has escuchado”. Jesús estaba hablando con Dios y esto es oración.  Sabe que hizo poderosa esta oración de Jesús que levantó a Lázaro de la muerte. Es una oración que sale de lo profundo del corazón de un hombre fiel a Dios, que logra conmoverlo (Salmo 4:3, “Sepan que el Señor honra al que le es fiel;  el Señor me escucha cuando lo llamo”)

El quinto y último paso es gritar sal fuera, es decir pronuncie sobre su vida la victoria, el resultado creyendo que Dios ya lo hizo por usted.

Finalmente quiere decirle el por qué Dios hace esto por nosotros (Juan 12:9-11, “Mientras tanto, muchos de los judíos se enteraron de que Jesús estaba allí, y fueron a ver no sólo a Jesús sino también a Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Entonces los jefes de los sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, pues por su causa muchos se apartaban de los judíos y creían en Jesús”)

 

 

 

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