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JESUS MI MODELO DE AMISTAD
SABADO, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2010

El mundo comercial celebra en esta fecha el día del amor y de la amistad.  Para nosotros como cristianos debe ser una fecha que nos sirva para reflexionar sobre nuestra forma de expresar amistad, y a l vez deber servir de referencia para ver como estamos frente a nuestro referente que es Jesús.  Jesús nos fue un hombre ermitaño, recluido, retirado de la sociedad.  El como hombre de carne y hueso tenía una necesidad de relacionarse con otros, y a través de su propio testimonio podemos sacar valiosas lecciones que nos van a ayudar en nuestras relaciones interpersonales con otras personas.  Uno de los mayores propósitos para los que fuimos creados es que podamos experimentar una íntima relación con nuestro Salvador, El Señor Jesús.

  Él desea que lo experimentemos como amigo en el nivel más profundo posible. Jesús tuvo muchos roles durante el tiempo que permaneció en la tierra, fue hijo, hermano, carpintero, maestro, sanador, libertador, líder, guía espiritual, pero pocas veces nos centramos en su rol de amigo y esto se puede deber a que poco nos interesa su faceta como amigo en la palabra de Dios, pero la realidad es que Jesús fue perfecto también como amigo. Como modelo de amistad Jesús me ofrece los parámetros que yo debo seguir para que otra persona encuentre en mí a Jesús. Debemos recordar que nuestra meta es llegar un día a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

 ¿Qué hace que Jesús sea un amigo perfecto? Lo primero que la biblia nos enseña de Jesús en sus bases, es que nunca perdió de vista el hecho de que por naturaleza y relación Él era el hijo de Dios. El sabía que su primera lealtad y responsabilidad eran con su padre Dios. La firme prioridad de esa relación vertical fue la principal causa de la solidez que confería a sus relaciones horizontales.  Jesús nos enseña que nunca podemos dar a una relación terrenal una fuerza mayor que la solidez y profundidad de nuestra relación con Dios (Juan 8:29, “El que me envió está conmigo; no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada”).

Pablo comprendió este principio, así como la relación de Jesús estaba fundamentada en el Padre, nuestras relaciones deben enfocarse hacia Jesús (1 Corintios 7:23, “Ustedes fueron comprados por un precio; no se vuelvan esclavos de nadie”) Todas nuestras relaciones sufrirán a menos que pongamos y mantengamos al Señor Jesús como nuestra prioridad en la amistad.  Algo bien importante que debemos mencionar es que las amistades dadas por Dios tienen un propósito divino. Uno de los propósitos es unir ministerios para la extensión del reino de Dios.  El otro propósito es satisfacer necesidades de uno y de otro. Una buena ilustración de este último punto fue en el huerto de Getsemaní cuando Jesús expresó su apremiante necesidad a Pedro, Jacobo y Juan (Marcos 14:34, “«Es tal la angustia que me invade que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y vigilen.»”)

Es interesante entender tres cosas importantes de las amistades que Dios el Padre le dio a Jesús como Hijo del Hombre:

  1. 1.       Había categorías
  2. 2.       Había grados de intimidad en esas categorías
  3. 3.       Eran de ambos sexos.

En su rol como maestro, mientras enseñaba y preparaba a sus discípulos podemos ver esto:

Estaban los 70 discípulos, dentro de este grupo estaban los doce, pero dentro de esos doce había 3 especiales (Pedro, Juan y Jacobo) y el más especial era Juan.

Revisando sus amigas, vemos que el grupo que lo acompañaba eran mujeres que le servían (Lucas 8:2-3, “Lo acompañaban los doce, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, a la que llamaban Magdalena, y de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes; Susana y muchas más que los ayudaban con sus propios recursos”) En la categoría familiar se distingue la amistad de Jesús con Marta, María y Lázaro. En este grupo sobresale su relación más intima con María, relación que carecía totalmente de connotación sexual.  Otra categoría de relaciones que tuvo Jesús fue con aquellos que ministró personalmente. Por ejemplo, fue a la casa de Zaqueo, se le reveló a la mujer samaritana en el pozo, el tiempo que pasó con Nicodemo, el centurión, etc.

Ya que Dios Padre dio todas estas categorías de amistades, con sus diversos grados de intimidad a su Hijo cuando estaba aquí en la tierra, podemos esperar que nuestro Padre Dios tenga planeadas y preparadas amistades terrenales para nosotros.

Después de ver que Dios tiene planeado para nosotros amistades terrenales, veamos las características de Jesús como amigo (Proverbios 18:24, “Hay amigos que llevan a la ruina, y hay amigos más fieles que un hermano”) la primera característica de Jesús como amigo y la más maravillosa fue su amor incondicional. El amor incondicional no depende de la rectitud u honestidad de la otra persona, de su arrepentimiento hacia usted, o la falta de él, de la correspondencia de ese amor hacia usted o de la falta de ella, ni de ninguna recompensa o gratitud por su amor. Ese amor es totalmente sobrenatural, solo es factible por la profunda obra del Espíritu Santo en nuestras vidas (Romanos 5:5, “Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado”)

Ese amor incondicional lo manifestó en la forma que perdonó voluntariamente a todos los que habían sido injustos con él.  Aquí aparece una segunda característica de Jesús como amigo, sólo porque ser el amigo perdonador era un estilo de vida para Él, pudo realizar la oración final de perdón, por quienes lo habían crucificado (Lucas 23:34, “Padre —dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen”) El ejemplo más grande de este perdón fue lo que Jesús tuvo que vivir con Judas. La biblia nos muestra que Jesús sabía con anticipación que Judas lo traicionaría, desde el comienzo de su ministerio lo sabía (Juan 6:64, “Sin embargo, hay algunos de ustedes que no creen.  Es que Jesús conocía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que iba a traicionarlo”) Jesús resistió la tentación de estar resentido y amargado con Judas años antes de que lo entregara.

La siguiente característica de Jesús como amigo fue la misericordia. El mejor ejemplo lo vemos con Pedro en Lucas 22:61-62, “El Señor se volvió y miró directamente a Pedro. Entonces Pedro se acordó de lo que el Señor le había dicho: «Hoy mismo, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces.» Y saliendo de allí, lloró amargamente” Pedro había le había dicho a Jesús que moriría con Él, pero no pudo resistir la presión y lo negó. Para Pedro me imagino fue difícil creer que Jesús lo perdonaría y por esto Jesús envió un ángel para que le diera un mensaje a todos los discípulo, pero en especial a Pedro sobre la resurrección de Jesús (Lucas 16:6-7, “No se asusten —les dijo—. Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron. Pero vayan a decirles a los discípulos y a Pedro: "Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo."

Otro aspecto que caracterizó la fidelidad de Jesús en la amistad fue confrontar y reprender a sus amigos cuando estaban en un error.  Pedro por ser el más directo que los demás fue el mayor receptor de esta característica de Jesús. Una de las más frecuentes y a menudo sutiles tácticas de Satanás es tentarnos para que evitemos la cruz o lo que equivale a morir a nuestros deseos egoístas. Eso significa elegir el camino fácil en vez del camino que Dios ha elegido para que cumplamos nuestro destino.  Pedro sabía el concepto de amistad, por eso se atrevió a reprender a Jesús diciéndole que evitara la crucifixión (Mateo 16:22-23, “Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo: — ¡De ninguna manera, Señor! ¡Esto no te sucederá jamás! Jesús se volvió y le dijo a Pedro: — ¡Aléjate de mí, Satanás! Quieres hacerme tropezar; no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres”) Otra reprimenda que sufrió Pedro fue cuando el arresto de Jesús, Pedro le corta la oreja al siervo del sumo sacerdote y en esta ocasión Jesús lo confronta como nos lo muestra Juan 18:11, “— ¡Vuelve esa espada a su funda! —le ordenó Jesús a Pedro—. ¿Acaso no he de beber el trago amargo que el Padre me da a beber?”

Pero Jesús como amigo no se limitó a lo que ya vimos, fue también como amigo protector y comprensivo, esto lo vemos en Juan 18:8-9, “Ya les dije que yo soy. Si es a mí a quien buscan, dejen que éstos se vayan. Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho: De los que me diste ninguno se perdió” Esta promesa de protección está viva para nosotros hoy en día, Jesús nuestro amigo nos dice No te dejaré ni te desampararé.

Quiero finalizar  con dos características más de Jesús como amigo. La primera nos muestra a Jesús como intercesor por sus amigos. En Juan 17 vemos las cinco peticiones que Él le hizo al Padre. Pidió para que los discípulos permanecieran unidos, para que tuvieran gozo, para que fueran guardados del maligno, para que fueran santificados por la palabra y finalmente pide para que todos estén con Él en el cielo.

La segunda fue que Él siempre los alentó, cuando estuvieron firmes, pero también cuando no lo estuvieron.  A Pedro lo reprendió, pero también lo exaltó (Mateo 16:16-17, “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro. Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo”)

Pidámosle a Dios con convicción que nos revele dónde estamos fallando en seguir el modelo de amigo líder que nos dejó Jesús, y arrepintámonos hoy delante de Él. Pidámosle al Espíritu Santo nos capacite para llegar a ser más conforme a la imagen de Jesús.

 

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